La historia de mi vida, dia a dia
Hola amigo lector. Gracias por visitar mi sitio.
Hoy 14 de agosto es un dia especial: cumple años la mujer que transformó mi vida y tocó mi corazón, mi alma, mi ser. Mi amadisima esposa, aunque no nos hayamos casado: Beatriz Eugenia Santamaria Montoya, que aunque hoy no se encuentra a mi lado, se que su corazón y pensamiento lo están. Todos estos días han sido duros, Dios que prueba tan dificil, pero tengo la fe y la certeza que pronto volveremos a estar juntos, con un amor fortalecido y bendecido por Dios nuestro señor y esta vez si de una forma pública y sin temor alguno pues no hay nada ilícito en ello.
Escribo estas lineas en uno de los momentos quizàs mas crìticos de mi existencia, pues la situación económica no es la mejor, la emocional menos, pero lo mas importante, la fé en Dios y la plegaria constante por que todo mejore según sus preceptos y lo que tenga para cada uno de nosotros y para el servicio de él me da la fortaleza de seguir luchando, pidiendo, orando.
He aprendido que lo que realmente vale es la escencia del ser, la humildad en el corazón y buscar la sabiduria, lejos está la fama, el dinero, el poder pues eso solamente ciega el corazón volviéndolo insensible, duro, cruel y algunas veces inhumano.
Quisiera compartir contigo ocasional y desprevenido lector algunos apartes de mi memoria, de la historia de mi vida, te pido disculpas si me extiendo innecesariamente, o doy vueltas por el laberinto de pensamientos.
Quizás el recuerdo mas remoto en mi memoria es el de una tarde de mi infancia, mientras disfrutaba del atardecer a la orilla del mar en el pueblo natal de mi padre: Moñitos, para esa época era solo un corregimiento, y políticamente era tan insignificante que no figuraba en el mapa de Colombia/Cordoba. En el horizonte divisé a un campesino que venía montado sobre su humilde burro moviendo su humanidad acompasada con el desplazamiento del animal...era otro mas que regresaba de su faena diaria en el campo, solo que al pasar junto a mi me dijo: saludo nieto. Ese encuentro fue grande! majestuoso, por que si solo era un simple saludo? no lo sé, pero así lo sentí y quedó grabado en mi mente, mi alma y mi corazón. Alli, empece a querer a mi abuelo: un viejo lobo de mar, ya en tierra por que los años le habian pasado la cuenta de cobro..
